El lúpulo es tónico, febrífugo, antiescrofuloso, vermífugo, sedante e hipnótico, emenagogo y emoliente. Favorece la digestión, estimula el apetito, sirve de aperitivo y estomacal, es anafrodisíaco y da somnolencia y dolor de cabeza si se aspiran sus emanaciones. Una pequeña dosis, tonifica el estomago.